Mi indicador preferido

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Dejamos de lado temas filosóficos o generales y hagamos sitio para comentar algo más ligero: un indicador que desde hace unos años utilizo para hacer seguimiento de mi plan financiero en término de objetivos y evolución histórica.

Ya he hablado de ello en algún comentario de los últimos meses, y como es muy relevante para mí, he pensado que podía ser interesante decir algo con un poco más de detalle.

 Antes, como casi todo el mundo, mi principal indicador para definir objetivos y medir mis resultados era la rentabilidad de la cartera, pero en relación a mi evolución como inversor y sobre todo en relación los objetivos que persigo, he encontrado otro indicador bastante más significativo para mí.

Quería algo que reflejara mejor lo que quiero conseguir, a largo plazo, con mis inversiones, es decir, una generación de ingresos complementaria que ayuden a financiar los gastos familiares.

Hace tiempo, mirando el blog de Dividend Growth Investor, me fijé en un indicador que acabé adoptando: La cobertura de los Dividendos.

Este indicador, muy sencillo, es un ratio que se calcula dividendo, valga la redundancia, los dividendos netos ingresados, por los gastos familiares y lo que indica es que porcentaje de los gastos familiares están cubiertos por los dividendos netos que se han recibido.

Ventajas para mí:

  • Mide mi objetivo y mi resultado sobre la base de la evolución de los dividendos, como primer elemento, que es una medida financiera, obviamente,  mucho más estable que la rentabilidad:

En el gráfico arriba a la izquierda tenemos la rentabilidad por dividendo del S&P 500, que naturalmente se mueve en un rango mucho más estrecho y aún más en las últimas décadas, respecto a la rentabilidad anual del mismo índice, que vemos en las barras de la derecha.

  • Otro aspecto que puede ser una ventaja, según el prisma con el cual se mire y rizando un poco el rizo, es que los dividendos son un hecho; se refieren a los beneficios pasados que las empresas han decidido distribuir y no tienen ninguna relación con lo que pueda ocurrir.

Por otro lado, la rentabilidad se obtiene con los precios que, al final, se basan sobre expectativas futuras y son la mejor estimación sobre las perspectivas de las empresas que la inteligencia colectiva del mercado define en cada momento; puede ser más o menos precisa pero tiene siempre una componente dominante de previsión futura.

  • Otra ventaja que encuentro, es que la segunda componente del ratio, los gastos familiares, tienen una parte más o menos elevada que es discrecional y que el inversor, o la jefa del inversor, puede controlar, hasta cierto punto.

Esto hace que el ratio de cobertura Dividendos Netos/Gastos familiares sea una medida bastante más gestionable por parte del inversor respecto a la rentabilidad.

Dicho esto, es evidente como, en mi caso personal, en los últimos tres años, desde cuando he empezado a adoptar este indicador objetivo, he podido orientar la cartera hacia el objetivo de una creciente cobertura de los gastos familiares.

El gráfico abajo muestra los objetivos y los datos actuales de los últimos años (el 2020 se refieren al acumulado a finales de Noviembre).  

Cerrar el año 2020 con una cobertura cercana al 40% de los gastos, muy por encima del objetivo que me había puesto del 29%, es simplemente el fruto de una año muy anómalo donde los dividendos se han incrementado significativamente (>40% respecto el año pasado) con una senda más agresiva respecto la que me había marcado, mientras que los gastos se han reducido, de forma no deseada, un 15%.

Comentaré en un próximo post la estructura, contenido y evolución de la cartera que está a la base de estos dividendos.

Comentarios Destacados

  1. tengo una plantilla con los principales categorías de gastos que puede tener una familia que empecé a rellenar cuando cobré mi primer sueldo y desde entonces he seguido y tengo todo el historial desde la etapa de soltero hasta la actual

    Todos los miembros de la familia me dicen cada día lo que han gastado y en que categoría.
    No ha sido fácil que mi mujer se acostrumbrara a esta rutina pero mi determinación (y quizás desde su punto de vista mi pesadez) la convenció

    hay una parte de los gastos que clasifico como “amortización” que cada mes se incluye en el balance.
    Esta cantidad que se va acumulando cada mes es la que uso para financiar gastos extraordinarios como coche, obras del piso etc. de forma que ese gasto no impacte de forma significativa.

    Si no se tienen los datos de gastos es una aproximación posible, pero en mi caso ha sido muy natural.

  2. Casi cada dia me considero afortunado de que mi mujer me aguante, pero después de leer su respuesta igual resulta que la afortunada es ella.

  3. Felicitarle a usted y a @JordiRP por ser capaces de llevar tan bien la contabilidad familiar incluyendo ingresos y gastos. Eso de invertir con mentalidad empresarial para la mayoría entre los que me incluyo cuesta tener la disciplina para aplicarlo a las propias finanzas

    Un excelente indicador en cuanto a que se centra uno en algo más estable, como muy bien comenta que las cotizaciones. Aunque sea un poco tópico, en las crisis es bueno recordar que los dividendos en particular, y los resultados empresariales en general, sufren oscilaciones mucho menos bestias que las cotizaciones, de la misma forma que en los mercados muy alcistas suelen subir con mucha menor fuerza.
    Lo que suele variar es la percepción del mercado en forma de que múltiplos les aplica un componente con una dosis significativa especulativa y , por lo tanto, difícil de preveer. Ojo con las conclusiones que pretendemos sacar de algo tan sensible a ello como las cotizaciones.

    También me gusta que se centra en los objetivos particulares y actuales y menos en previsiones, exageradas a veces, de gastos futuros. En mi opinión el gran problema que tienen según que enfoques es que al final uno termina con la sensación de que no tiene nunca bastante suficiente y se enroca excesivamente en ir subiendo el valor absoluto de la cartera sin ponerlo en relación con lo que necesita.

    Finalmente me gusta porque se puede ver fácilmente el posible efecto de algo que ahora casi no existe, pero cuando aparece con fuerza, suele tener efectos nada despreciables, la inflación. En este indicador se puede intuir sus efectos en base al posible incremento de los gastos familiares y que mucho cuidado con creer que dividendo creciente significa mayor poder adquisitivo.

  4. ¡Un 40% es una pasada!
    Que habrá sido por bajada del gasto familiar en parte. Lo que no me cuadra es que las empresas de su cartera hayan incrementado dividendos. Intuía que con el lio económico que hay montado la tendencia era a recortar.
    ¿Nos podría explicar un poquito más?
    Gracias por anticipado.
    Un gran artículo. Simple y con mensaje desde la experiencia personal.

  5. @jrcogollos, muchas gracias por su comentario.

    El incremento de dividendo tan relevante se debe a mi forma de gestionar la cartera y las circunstancias que se han dado este año.

    Cuando, en los próximos días presentaré la cartera, posiblemente se entenderá mejor pero ya puedo anticipar algunas ideas.

    Ha habido dos momentos claves de gestión de mi portfolio que han generado este incremento de dividendos: el primero, como siempre ocurre, es a finales de año; en este caso 2019 donde hago ajustes y rebalanceos y el segundo momento clave ha sido Marzo 2020.

    Empiezo con la caída de Marzo 2020 donde he incrementado de forma excepcionales las aportaciones (más del 90% de las aportaciones del 2020 han sido en el primer trimestre) drenando recurso de liquidez y reduciendo posiciones en otras carteras no orientadas a la generación de dividendo, y también reinvirtiendo las plusvalías de la cobertura que tenía sobre el 50% de la cartera.

    Estas aportaciones han ofrecido un excelente retorno vía dividendo por el momento en el cual se han producido y también por la orientación hacia vehículos de alta rentabilidad por dividendo como los CEF (Closed End Fund; hablaré de ello cuando presentaré la cartera).

    Rebalanceo de fin de año:

    Para entender como afecta al flujo de dividendos la gestión que hago de cada Diciembre voy a poner el ejemplo de lo que estoy haciendo justo ahora.

    En general, si tengo plusvalías acumuladas durante el año de las otras carteras de corto plazo o de las coberturas, rebalanceo la cartera de largo plazo para compensar estas plusvalías vendiendo las posiciones con minusvalías latentes, o, como es el caso de este año donde tengo minusvalías realizadas en el acumulado del año, vendo parcialmente las acciones que han crecido más, con el objetivo de tener un saldo anual plus/minusvalías lo más cercano posible a cero, para no pagar impuestos por este concepto, el año siguiente.

    La liquidez que genero con el rebalanceo la reinvierto en acciones o fondos (CEF) normalmente con un dividendo mayor a las posiciones que he cerrado.

    Por ejemplo, este año he decidido reinvertir solo el 50% de la liquidez que he generado cerrando parcialmente las posiciones y me quedo con la otra mitad de la liquidez para la primera corrección significativa del año que viene, y con este 50% invertido ahora ya tendré un incremento del 4% de los dividendos del año que viene respecto a este año, simplemente por el cambio de los pesos de las acciones/fondos en cartera.

    Así es como genero el incremento de los dividendos.

  6. Las coberturas las uso simplemente porqué mi objetivo es la generación de ingreso más que la rentabilidad, por lo cual no me importa perder algo de rentabilidad durante los años alcistas a cambio de perder menos durante las correcciones.

    Intento que la cartera sea lo más “estable” posible, mientras genera los dividendos, entendiendo como “estable” lo que puede ser una cartera de renta variable……

    Suelo cubrir la mitad de la cartera para garantizar rentabilidad positiva, aunque sea menor, cuando los mercados suben.

    Cuando las coberturas empiezan a generar rentabilidad, durante las correcciones como la de Marzo de este año, empiezo a cerrarlas gradualmente y utilizo la liquidez que se genera para incrementar las aportaciones de la cartera de dividendos.

    Para las coberturas utilizo una combinación de futuros y opciones sobre el S&P 500.

    Indudablemente el hecho de no tener que estar preocupado por los reembolsos ayuda mucho a los gestores en la ejecución de las estrategias de sus CEFs/Trusts.

    Sobre el tema de la diferencia entre el NAV y el precio de estos activos, en Marzo he podido comprobar como es posible obtener participaciones a precios de absoluta rebaja.

    No solo el NAV baja por la corrección, como cualquier fondo que invierta en renta variable, sino que los inversores espantados no tienen más remedio que recurrir al mercado para vender sus participaciones, presionando a la baja ulteriormente los precios y generando un descuento extraordinario.

    La contraindicación es que los CEF y me imagino también los Trust, aunque estos últimos no los he comprobado, son mucho más volátiles que los fondos que conocemos aquí, tanto a la baja como al alza, por lo cual no son aptos para todos los inversores.

    Para terminar pongo el ejemplo de un CEF americano el QQQX, que es un indexado al Nasdaq 100, aderezado con una estrategia de venta de opciones cubiertas, que le permite tener una rentabilidad por dividendo bastante elevada.

    El gráfico abajo muestra el Premium/Descuento de este fondo respecto al NAV en los últimos años. La parte arriba indica que el Cef cotiza, en el mercado, más caro que su NAV, mientras que, en la parte baja, el fondo se puede comprar/vender con descuento.

    Quería destacar que en Marzo 2020 el fondo ha alcanzado un descuento, respecto a su NAV del 10%, que ha sido el porcentaje de descuento más alto de la última década.

    Bien, actualmente este CEF ofrece una rentabilidad por dividendo del 6%, mientras que en Marzo, gracias al descuento que se produjo, he podido comprar este Cef con una rentabilidad por dividendo del 10%. Y como este, casi todos los Cef han sufrido una dinámica parecida, en Marzo del año pasado.

    Esto explica mucho del 40% de incremento de dividendos que he conseguido este año.

  7. Voy a compartir mis objetivos de este año utilizando el indicador descrito en el post.

    El año pasado 2020, la cobertura de los dividendos netos sobre los gastos se ha disparado (42,3%), muy por encima de lo que tenía como objetivo (29%) debido a la combinación de incremento significativo de dividendos (+38%), con una reducción, en gran medida, forzada de los gastos (-16%).

    Para este año tengo previsto una vuelta de los gastos a nivel parecido al pre-Covid (+ 20%) y mi objetivo es que los dividendos puedan aumentar un porcentaje parecido, y mantener el ratio a niveles similares al actual.
    Quizás el aspecto más interesante es comentar sobre como pienso incrementar los dividendos un 20%. Tres estrategias:

    1. Había comentado que en Noviembre y Diciembre he efectuado el rebalanceo de la cartera, vendiendo algunas de las posiciones que más habían subido y utilizando la mitad de la liquidez para reinvertir en las posiciones más pequeñas de mi cartera y que, en general tienen una rentabilidad por dividendo superior a las posiciones vendidas;
      Este rebalanceo va a suponer un incremento del 4% de los dividendos

    2. Con el cierre parcial de algunas de las posiciones enDiciembre, he anulado el apalancamiento de la cuenta, que había empezado durante la crisis de la pandemia para incrementar las posiciones que se habían puesto a tiros.
      Ahora esperaré pacientemente la próxima corrección para volver a acumular utilizando gradualmente el margen de la cuenta.
      Evidentemente no se cuando se producirá la corrección ni de que entidad será; cuando antes se produzca, mayor será el efecto sobre el incremento de dividendos, y también cuanto más profunda la caída, más podré incrementar las posiciones.

    Lo que sabemos basados en las estadísticas del mercado americano, como comenté en el post “Lo que, con mucha probabilidad, pasará en el futuro”, es que hay un 90% de probabilidad que se produzca este año una corrección comprendida entre el -7% y el -30% y allí estaré preparado para empezar.

    1. Otra fuente de incremento de ingresos, equiparable a los dividendos, aunque no lo son en sentido estricto y que me ayudará en mi objetivo es lo que voy a explicar a continuación:

    Durante el rebalanceo de fin de año, he cerrado totalmente alguna de mis posiciones, sobre todo las acciones que reparten menos dividendos, y en lugar de recomprarlas he efectuado venta de Put, que equivale a tener en cartera 100 acciones.
    Voy a hacer un ejemplo de Nike, para que se entienda.

    Nike: he vendido la posición a 134$ a finales de Noviembre y he vendido una Put para recomprar en Enero de este año 100 acciones a 125$, por lo cual he cobrado una prima de 122$.
    Al vencimiento de Enero (15/1) el precio de Nike seguía estando por encima de 125$, por lo cual no me han asignado las acciones y he vuelto a vender una Put 125$, esta vez con vencimiento Febrero (19/2) y he vuelto a ingresar 65$ de prima.
    Antes o después terminaré teniendo las acciones de Nike en cartera, y esto ocurrirá cuando el precio de Nike esté, a vencimiento, por debajo de 125$ o el precio de asignación que yo haya decidido, pero mientras esto no ocurra, seguiré cobrando primas, cada mes.
    Actualmente he cobrado 187$ (122+65) de primas de las Put de Enero y Febrero y si tuviera 100 acciones de Nike en cartera, este año cobraría poco menos de 100$ de dividendos, por lo cual con uno o dos meses de primas ingresadas de las Put Vendidas ya he cobrado más que los dividendos de todo un año.

    Esta estrategia la estoy ejecutando con pocas acciones pero va a suponer un incremento de ingresos importantes respecto a los dividendos cobrados el año pasado

  8. Creo que es importante hacer algunas distinciones en cuanto a la beta. No es lo mismo hablar de la rentabilidad teórica de una acción en función de su beta que lo que ocurra con su cartera en función de la beta y su horizonte de inversión.
    En el segundo caso, tal y como le dice @Fabala, la volatilidad le vendrá bien si está haciendo aportaciones periódicas. Lo contrario ocurre si está retirando periódicamente.
    Por otra parte, asimilar que un año tranquilo es bueno para beta alta y uno volátil es malo, es una suposición bastante simplista. 2020 ha sido un año tremendamente volátil y mire lo que ha sucedido con un ETF apalancado 2x al S&P 500.

    Ha batido al S&P 500. Como puede ver la volatilidad por sí sola no aporta información suficiente para saber cuál va a ser la rentabilidad final. Una cosa son los modelos teóricos y otra la práctica.
    En cuanto a la beta de acciones individuales, no es un factor que yo consideraría relevante a la hora de decidir si una acción debe formar parte de mi cartera o no. En primer lugar porque no es una propiedad inmutable, sino algo totalmente variable con el paso del tiempo.
    En segundo lugar porque pienso que hay factores mucho más importantes como pueden ser las cifras del negocio, o incluso el momentum para quien le guste ese tipo de enfoque.

  9. Muchas gracias por su interés @Grouchito1

    la web que prefiero para un primer vistazo es Cef Connect
    Desde allí hay enlaces a la documentación de los fondos o su web para mayor profundidad.

    También se puede usar Mornigstar USA

    Normalmente los gráficos no incluyen los dividendos que son una parte fundamental de la rentabilidad de los CEF, por lo cual normalmente parece que, a largo plazo, no van a ningún sitio, y se quedan en un eterno movimiento lateral, pero es que la rentabilidad de 7% 8% anual la reparten con los dividendos.

  10. Actualizo, a finales de Mayo, la evolución de mi indicador preferido, que recuerdo pone en relación las rentas recibidas de mi cartera con los gastos familiares.
    La evolución ha sido particularmente significativa, pasando la cobertura de los gastos, a través de los ingresos desde un 42% del pasado Diciembre a un 83% en el acumulado a finales de Mayo

    Para despejar dudas, puedo asegurar que 1) no me ha tocado la lotería; en este periodo solo he reinvertido los dividendos y efectuado las aportaciones periódicas, que representan un porcentaje pequeño en relación al total invertido; y 2) no me he ido a vivir en una cabaña en el monte; al revés los gastos están empezando a volver gradualmente al nivel pre-Covid.

    La explicación de como ha podido evolucionar de esta forma el indicador es bastante curiosa, sobre todo porqué no estaba planificado de esta forma hace 8 meses.
    De hecho pensaba que fuera un éxito si pudiera mantener, a finales de año, la cobertura al nivel alcanzado en Diciembre del 42%, considerando que los gastos iban a incrementarse.
    Al final, ha sido una reflexión, casi casual, en relación a un evento normal de restructuración de la cartera que hago cada año, que me ha permitido ver la realidad de una forma diferente.

    Como es una evolución significativa, voy a hacer un post especifico **"Desde el efecto bola de nieve hasta la avalancha”** para comentar lo que ha pasado, el proceso que he seguido, y lo que puedo decir ahora es que es un típico caso en el cual, como ocurre a veces, simplemente cambiando la perspectiva, y atreviéndose a hacer las cosas de forma diferente a lo que se está acostumbrado, se pueden conseguir cambios muy relevantes.

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