En 1990, Saddam Hussein invadió Kuwait y el petróleo duplicó su precio en semanas. Mientras el resto de aerolíneas estadounidenses se desangraba financieramente, un pequeño equipo de cuatro personas en las oficinas de Southwest Airlines en Dallas estaba haciendo algo que casi nadie en la industria entendía: comprar opciones sobre combustible. Contratos financieros que les permitían pagar el queroseno a un precio fijado de antemano, como quien congela la hipoteca justo antes de que suban los tipos.
Esa decisión, tomada con más intuición que sofisticación, se convirtió en la mayor ventaja competitiva secreta de la aviación comercial. Durante las tres décadas siguientes, Southwest ahorró más de 3.500 millones de dólares en combustible. Hubo trimestres en los que la diferencia entre dar beneficios y dar pérdidas fue, literalmente, esa cobertura. Mientras sus rivales suplicaban que los rescataran, Southwest compraba aviones.
En marzo de 2025, Southwest anunció que abandonaba el programa. Lo consideró caro y poco fiable. Cerró la póliza de seguros más rentable de su historia.
Once meses después, Estados Unidos e Israel atacaron Irán.
El petróleo se disparó más de un veinte por ciento en cinco días. El estrecho de Ormuz se cerró al tráfico. Y las aerolíneas se enfrentan a un estrangulamiento en el coste del queroseno que no se veía desde los huracanes Katrina y Rita. Solo que esta vez, Southwest ya no tiene escudo.
Hay una lección enorme en esta historia. No es sobre petróleo, ni sobre aerolíneas, ni siquiera sobre coberturas financieras. Es sobre algo mucho más profundo: lo que ocurre cuando decides que el seguro ya no merece la pena justo antes de que el incendio llame a tu puerta. Y sobre cómo la misma lógica de abandonar lo que funciona porque «llevamos tiempo sin necesitarlo se está repitiéndo ahora mismo en rincones del mercado que nadie está mirando.
De eso va el episodio de esta semana de Actualidad Semanal +D. De quién tenía el seguro puesto y quién lo dejó caducar. De los refugios más inesperados de la bolsa. Y de por qué esta semana puede haber cambiado la forma en que el mercado decide qué merece financiarse y qué no.

Como cada semana, podcast de lo mas interesante, breve y completo, muchas gracias..
Como complemento.:
¿Que pasa con los posibles beneficios de la IA cuando aumentan sus costes energéticos por una guerra que se puede cronificar?